CIUDAD DE MÉXICO, 8 de abril, JUAN R. HERNÁNDEZ / MENSAJE POLÍTICO / CIRCULO DIGITAL.–En plena recta final de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), el presidente estadunidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para desplegar efectivos de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera con México hasta que se construya el muro.

Estas medidas endurecen el ambiente negociador y acentúan el tema de la inmigración y el muro, “algo paradójico, ya que TLCAN busca preservar una frontera accesible entre México y EU para el flujo de bienes, servicios y profesionistas, pero se está contaminando mucho por temas que la negociación no puede solventar”, afirma Cristina Rosas, doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM.

Para la especialista en Relaciones Internacionales ya existe un diálogo entre México y Estados Unidos para los temas de seguridad, y con sus declaraciones da la impresión de que entre estos países hay guerra o que México es un país hostil con una frontera extremadamente insegura.

La académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales sostiene que el gobierno de Trump está criminalizando la migración indocumentada que ingresa a su país, pero olvida que procede por razones económicas o humanitarias.

Y un ejemplo de ello son los haitianos, quienes han formado una colonia en Tijuana. Migraron después de haber sufrido un terremoto en 2010 hacia el país donde se cumplen los sueños, Estados Unidos, pero ya no pudieron entrar. “Utilizan a México como paso y así se convierte no sólo en el expulsor de migrantes, también receptor de ellos”.

La caravana de migrantes hondureños fue “la cereza en el pastel” para que Trump tomara la decisión de enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México, aunque hay que recordar que entre Estados Unidos, Honduras y El Salvador existe un programa migratorio mediante el cual se les otorga a los ciudadanos de esos países permiso anual para trabajar en ese país de manera legal.

Sin embargo, Cristina Rosas explica que ese permiso no es gratuito, ya que en 2003 Honduras y El Salvador enviaron tropas a la guerra contra Irak, decisión que fue muy criticada, pero 70 mil hondureños se benefician cada año de aquel programa y envían remesas que son vitales para una economía muy pobre, golpeada, “que no tiene de donde asirse”. Implica una condicionalidad política porque EU amenazaba con no renovarlo si Honduras no mostraba cooperación, pero justamente, es un programa que Trump acaba de cancelar, entre otras medidas antiinmigrantes que ha puesto en marcha durante su administración.

Trump ha señalado que quiere fronteras seguras y que anteriores administraciones no han hecho nada, “aquí hay una discrepancia entre lo que Trump y México entienden por seguridad en la frontera”.

Para México significaría que las armas que entran de manera ilegal provenientes de EU y que dotan de poder de fuego a la delincuencia organizada no lo hicieran. “Me gustaría ver a la guardia nacional no sólo arrestar a las personas que buscan ingresar por razones económicas, sino también a los traficantes de armas. Si se tomara una medida de este tipo sí estaríamos hablando de fronteras seguras”.

Para Rosas, la medida de Trump es sumamente agresiva, pero “todo esto no lo hace por molestar, sino para consumo interno del proceso electoral (las elecciones de medio término) que tendrán en noviembre, convencer al electorado y a los correligionarios de partido de que está haciendo algo con el problema migratorio”

Trump no está trabajando en el interés nacional del país, sino en el interés de sus correligionarios y la base dura que vota por los republicanos. “Es más de lo mismo, pero es una medida muy vistosa mediáticamente, con guardia nacional en la frontera o no, con muro o sin muro las migraciones van a continuar y su presencia no va a solucionar los problemas de la frontera”.